Ciencia

Descubren curiosa característica en las auroras ultravioletas de Júpiter

Gracias a Juno se ha podido recolectar más información del planeta gigante

Hace unas semanas, gracias a la misión Juno, se logró conocer un nuevo aspecto de uno de los fenómenos más intrigantes de Júpiter: la luz ultravioleta de las auroras polares. Ahora, gracias a un nuevo estudio de Journal of Geophysical Research: Space Physics los investigadores han descubierto una nueva característica de este fenómeno.

Del mismo modo que en nuestro la Tierra, las tormentas de auroras del amanecer de Júpiter están vinculadas a partículas cargadas dentro de la magnetosfera, pero además el estudio indica que el fenómeno está relacionado con otra acción que sucede a lejos del planeta.

El otro origen de las luces ultravioletas jovianas

“Creemos que estas características ultravioletas débiles recién descubiertas se originan a millones de kilómetros de Júpiter, cerca del límite de la magnetosfera joviana con el viento solar”, declaró en un comunicado para SwRI (Soutwest Research Institute) Vincent Hue, autor principal del artículo científico.

De acuerdo con Hue “El viento solar es una corriente supersónica de partículas cargadas emitidas por el Sol. Cuando llegan a Júpiter, interactúan con su magnetosfera de una manera que todavía no se entiende bien”.

Lo anterior cobra sentido si se recuerda que, a pesar de que los campos magnéticos han sido estudiados por bastante tiempo, son notablemente distintos los del gigante planeta gaseoso a los de la Tierra; y por lo tanto tampoco se comprende el papel que desempeña el viento solar en las emisiones aurorales de Júpiter.

Hay que añadir otros factores que diferencian a los planetas y que abonan a la explicación de las auroras jovianas. El doctor Thomas Greathouse, coautor del estudio mencionó: “La dinámica magnetosférica de Júpiter, el movimiento de partículas cargadas dentro de su magnetosfera, está controlada en gran medida por la rotación de 10 horas de Júpiter, la más rápida del sistema solar. El papel del viento solar todavía se debate”.

En realidad la magnetosfera de Júpiter es bastante distinta a la de nuestro planeta: 20,000 veces más grande, la fuerza del planeta gigante es tan vigorosa que logra desviar los vientos solares entrantes a distancias entre 2 millones y 3 millones de millas de distancia.

Juno y Júpiter

El fenómeno de las luces en los polos de Júpiter no es un estudio reciente. A pesar de que la misión Juno lanzada en 2011 tenía por objetivo brindar más información para conocer mayores detalles del astro, fueron descubiertas en 1994 por el telescopio espacial Hubble. Pese a esto, aún continúa el estudio del origen de estas.

Fue tan solo hace algunas semanas que, gracias a Juno, se reveló el nacimiento de las tormentas aurorales del amanecer, y se encontró su nacimiento en los polos jovianos como en los observatorios terrestres y en la órbita terrestre.

"Cuando miramos toda la secuencia de tormentas del amanecer, no pudimos evitar notar que son muy similares a un tipo de auroras terrestres llamadas subtormentas", dijo Zhonghua Yao, coautor del estudio en la Universidad de Lieja.

Júpiter, la Tierra y las auroras jovianas

En síntesis, las diferencias y similitudes con la Tierra han permitido saber que si bien las auroras de Júpiter son generadas por procesos internos (el movimiento de partículas cargadas dentro de la magnetósfera), también se ha detectado otro tipo de aurora caracterizada por anillos de emisiones que se expanden.
Bertrand Bonfond, coautor y astrofísico de la Universidad de Lieja en Bélgica, dijo que la "ubicación de alta latitud de los anillos indica que las partículas que causan las emisiones provienen de la lejana magnetosfera joviana, cerca de su límite con el viento solar", como explicó en la liberación de SWRI.

Se cree que las olas conocidas como inestabilidades Kelvin-Helmholtz podrían estar ocurriendo debido a la interacción del plasma joviano y a los vientos solares. Estas ocurren al mismo tiempo en presencia de velocidades de cizalla, un proceso similar a cuando el viento crea olas en la superficie del agua. En este caso no se trata de agua, sino de partículas que viajan a lo largo de las líneas de campo magnético, que a su vez forman las auroras.

Si bien el estudio no es conclusivo, sí significa un avance en el estudio de las características del planeta en el contexto de la ampliación de la misión de Juno. Por lo que se espera que pronto los especialistas puedan conocer más acerca del Júpiter y sus eventos transitorios.

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