Tecnología

Demandó a LG porque su celular le explotó en el bolsillo

El ataque de las baterías asesinas

Imagina que un día, así de repente, el teléfono que llevas en el bolsillo explota y te deja con quemaduras de tercer grado. Después de salir del hospital, ¿qué harías?

  • a) Te compras el mismo teléfono, para ver si vuelve a explotar.
  • b) Consigues una funda antiexplosiones, sólo por si pasa de nuevo.
  • c) Demandas al fabricante, porque crees que fue su culpa.

A Muhammad Sattar, un neoyorkino de 52 años, le sucedió justo eso y aunque no sabemos si hará "a" o "b" en algún momento de la vida, eligió la "c" como su mejor opción. Sattar dice que el 13 de enero iba de camino a su trabajo, cuando de repente su Optimus F6 hizo un sonido muy estridente y de manera inesperada comenzaron a salir llamas.

Dado que el dispositivo se encontraba dentro del bolsillo, Sattar tuvo que soportar quemaduras de tercer grado en su pierna y una mano antes de poder lanzarlo lejos. Las lesiones fueron tan severas que no tuvo opción más que tomar un mes de recuperación —por órdenes médicas—.

El problema es que en su trabajo no se portaron tan comprensivos y le descontaron la mitad de su ausencia, de ahí que Sattar quiso buscar retribución de LG, al demandarlos por los daños físicos, psicológicos y laborales. The New York Post dice que Sattar prefirió no revelar la cantidad de dinero que está pidiendo, pero seguro no es una cifra de pocos dígitos.

La combustión espontanea de teléfonos inteligentes no es muy común, gracias a que los fabricantes ponen a prueba la supervivencia y durabilidad de sus diseños, pero en ocasiones ni siquiera el control de calidad más estricto puede evitar que un ejemplar defectuoso llegue a las calles. Por otra parte, ese tipo de explosiones no suceden por casualidad, casi siempre están vinculadas con un mal manejo de la batería —incluyendo usar cargadores de muy baja calidad—.

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